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El acervo bibliográfico Méndez Quijano Zirión
Isabel Bonilla Galindo
"¿Puede un libro ser investigado policialmente como si de un crimen se tratara,
utilizando como pistas sus páginas, papel, grabados y marcas de impresión..?"
Dice el escritor Paco Ignacio Taibo II que las bibliotecas personales son asociales,
que no deberían existir; que a las bibliotecas habría que socializarlas, es decir:
dejar en casa solo los libros que se está leyendo, los que se van a leer y con los que
se va a trabajar, y creo que algo muy parecido pensó el licenciado Antonio Zirión cuando
hace algunos años entregó al Centro Nacional para la Preservación del Patrimonio Cultural
Ferrocarrilero/ Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos una importante colección
bibliográfica, que constituían la biblioteca personal, o parte de ella, del ingeniero
Santiago Méndez, quien fuera un apasionado de la ingeniería ferroviaria y quien llegó a
reunir una colección importante de materiales bibliográficos en torno a su construcción.
Santiago Méndez, además, fue uno de los ingenieros responsables de la construcción del
Ferrocarril de Veracruz al Río San Juan, y promotor de otros ferrocarriles, amén de haber
escrito cinco obras sobre el trazado de vías férreas en México.
Como toda biblioteca personal, ésta tiene un carácter misceláneo. Tras una revisión del acervo,
se hace evidente que pasó por muchas manos familiares, y que cada una le fue añadiendo su
toque personal, lo que se traduce en que se fueron sumando o restando libros.
Hasta el momento he encontrado anotaciones, firmas y sellos de los personajes que en su
momento fueron propietarios de estos libros, entre los que destacan: Santiago Méndez
Echazarreta, Eluterio Méndez Armendaríz, Alejandro Tomás Méndez, Alejandro Méndez Armendáriz,
Rafaela Madero, Pedro Méndez Armendáriz, Rafael Zirión Madero y Felipe Zirión Quijano.
Pero si retomamos el tema de la "socialización" de este acervo bibliográfico, debo decir que
ésta comenzó el 27 de enero de 2003, cuando el CNPPCF/MNFM recibió el primero de tres lotes
que conforman la donación. Este primer lote consistió en 571 libros que el licenciado Felipe
Zirión, hermano de Antonio, tuvo bajo su resguardo, y que utilizó, por años, como documentos
de consulta para el personal que laboró en las oficinas de la Compañía Mexicana de Materiales
para Ferrocarriles S. A. de C.V., MERACO, de su propiedad, ubicada en avenida Insurgentes Sur
2462, en la colonia Chimalistac, en la ciudad de México.
A la muerte de Felipe, los libros pasaron a manos de su hermano Antonio, quien tuvo primero la
sensibilidad de involucrarse con el acervo y reconocer su valía, y luego la sensatez y buen tino
de compartir ese acervo familiar que comenzó a formarse en la primera mitad del siglo XIX.
El segundo lote ingresó a la Biblioteca Especializada del CEDIF el 14 de junio de 2003 y el tercero
el 6 de abril de 2004. De este modo, el Fondo Méndez-Quijano Zirión, como se la he llamado, en
agradecimiento al benefactor y a su familia, cuenta con 962 libros, dos acciones de ferrocarriles, un LP,
cuatro álbumes fotográficos, dos manuscritos y alrededor de 350 documentos.
Se trata de una colección muy especial, que reúne libros antiguos, únicos y raros que constituyen un
recurso que debe ser valorado y protegido como patrimonio bibliográfico y cultural de gran potencial.
En él se incluye una gran variedad de documentos que ofrecen información relacionada con la temática
ferroviaria y que son considerados fuentes primarias en la investigación.
Destacan los manuscritos, la correspondencia personal, el cuaderno de trabajo que perteneció al ingeniero
Santiago Méndez Echazarreta el cual contiene información sobre las industrias francesas que visitó
allá por 1847, así como los reportes que su hijo Santiago entregó a la Secretaría de Comunicaciones y
Obras Públicas en su calidad de inspector técnico asignado al Ferrocarril Nacional Mexicano durante
los años 1903 y 1904.
Trabajo de vacaciones de Santiago Méndez de Campeche, 1847.
El Fondo Méndez Quijano-Zirión puede ser consultado en su totalidad, ya que se cuenta ya con los
registros preliminares, a manera de una ficha bibliográfica. Cabe señalar, que la mayoría de los
documentos son libros técnicos, aunque también existen en el fondo libros históricos editados por y
para la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas.
Los materiales están clasificados por tema y son: artes y ciencias, arquitectura e ingeniería,
comunicaciones y transportes, contabilidad y administración, leyes y reglamentos, literatura, anuarios
y diccionarios.
Entre los libros se encuentran ediciones de gran valor y belleza que en algunos casos tienen ya cumplidos
más de un siglo de antigüedad. Tal es el caso del libro en gran formato de Auguste Perdonnet y Camille
Polonceau que lleva por título Nouveau portefeuille de L’ingénieur des chemins de fer, el cual fue editado
por Eugéne Lacroix, en París en el año 1866.
Sin duda alguna este es un hermoso ejemplo de la calidad editorial que los franceses imprimían a sus ediciones
a lo largo del siglo XIX. Otro aspecto interesante de este material es que conserva su encuadernación original.
2.Detalle del viaducto de Chaumont. Ferrocarril del Este, Francia, 1866.
Otro libro digno de mención es el titulado Memoire sur les chemins a orniers escrito por Léon Coste y Auguste
Perdonnet y editado en 1830 por Bachelier, Libraire. Cabe señalar se trata del libro más antiguo de la colección,
y por sus características es considerado una pieza rara.
Otros documentos que llaman la atención por su tamaño y valor estético son los dedicados a mostrar los proyectos que
fueron financiados y supervisados por el Estado mexicano. Entre ellos puedo mencionar la Memoria sobre las obras del
desagüe del Valle y el saneamiento de la ciudad de México, de noviembre de 1896 y el Álbum que como anexo se acompaña
a la acta de entrega de las obras del desagüe del Valle de México, que hace la H. Junta Directiva del Desagüe a la
Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas realizado por la propia Junta en 1900, el cual consta de 59 imágenes.
También cabe mencionar, en ese sentido, el álbum fotográfico elaborado por H. F. Schlattman, por encargo de la Compañía del
Ferrocarril México Cuernavaca y Pacífico, en ese mismo año.
1.Elevación anterior de la presa
Vale la pena citar también el álbum fotográfico de Las obras del puerto de Vera cruz y el Istmo de Tehuantepec desde Atlántico
y hasta Pacífico vistas tomadas por Carlos de Landa y Escandón en 1897.
Ahora bien, como ya lo he mencionado, la colección también incluye tratados sobre minería y metalurgia. Los libros sobre estas
temáticas son aquellos que se exigían como libros de texto en las escuelas, para el aprendizaje de las distintas técnicas que
todo futuro ingeniero en minas debía dominar para poder ejercer su oficio. Uno de estos textos es el que lleva por título
Principios generales de metalurgia, el cual fue escrito por el ingeniero de primera clase y profesor en la escuela real de minas
en Francia Andre Guenyveau. Este texto fue editado en París en 1843. Otro ejemplo interesante en esta categoría es el libro del
ingeniero Luis Carrión, quien fuera profesor de explotación de minas de la Escuela Práctica de la Federación. El libro se titula
Curso de explotación de Minas y fue publicado en 1889 en la ciudad de Pachuca. En este texto se describe la instalación eléctrica
de una mina francesa y se señala la importancia de adoptar esta técnica en nuestro país.
El Fondo Méndez Quijano-Zirión incluye también libros relacionados con topografía e ingeniería. De ellos sobresalen el Tratado de
topografía y geodesia, de Francisco Díaz Covarrubias, publicado en México en 1869. En él se abordan temas como geodesia práctica,
determinación y magnitud de la Tierra, así como elementos de astronomía práctica. Esta obra fue premiada en 1876 en la Exposición
de Filadelfia, y en 1896 fue adoptada, por disposición oficial, como libro de texto en los colegios de la República mexicana, lo
cual obligó a que se hiciera de él una reimpresión, esta vez a cargo de la Oficina Tipográfica de la Secretaría de Fomento.
Otro libro que trata sobre el mismo tema es el Tratado de topografía, cuyo tomo 1 lleva el título de Instrumentos, el cual fue
publicado por la Oficina Tipográfica de la Secretaría de Fomento y escrito por Salvador Echegaray, en 1897. Un dato curioso de
este libro es que está dedicado a Francisco Z. Mena, quien fuera secretario de Comunicaciones y Obras Públicas.
El Fondo cuenta, además, con una excelente muestra de libros de administración y explotación comercial. De estos materiales destaca
el libro: Les tarifs internationaux des chemins de fer. Expliques et commentes au point de vue du contentieux des réclamations,
escrito por J. B. Lanckman y publicado en Bélgica en 1878. Este ejemplar contiene información relacionada con el reglamento y el
empleo de tarifas a nivel internacional, así como la clasificación de los productos transportados por ferrocarril. Cabe destacar
que se trata de un material de consulta que sirvió como base para el establecimiento de las tarifas en el México porfiriano.
De los libros que abordan la temática de puentes la gran mayoría se publicaron en la década de 1890, y llegaron a nuestro país
precisamente cuando Santiago Méndez fue subsecretario de Comunicaciones y Obras Públicas y responsable de la ejecución de obras de
infraestructura, tales como las obras portuarias de Veracruz y Salina Cruz. También fue por esas fechas cuando se le designó supervisor
en las obras del Canal de la Viga y del propio puente Internacional Porfirio Díaz. De los materiales que destacan en este rubro está la
Encyclopedie des travaux maritimes. Phénoménes Marins- acces des port del ingeniero F. Laroche, editada en París por la Libraire Polytechnique,
Baudry & Cie, en 1891.
Dique de Cherbourg, Jetées n Eau profunde.
En adición de las categorías arriba esbozadas, debo concluir que a pesar de que no todos los materiales abordan de manera directa la temática
ferrocarrilera, sí existe cierta referencia a ese medio de transporte. De hecho, podría continuar describiendo cada uno de los documentos que se
encuentran en este fondo pero valga este pequeño recuento del mismo como invitación a conocer este universo de conocimiento.
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