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  CRUCE DE CAMINOS
 
  EQUIPO DE BUZO
Maria de la Paz González López

Uno de los factores que favoreció el desarrollo económico que provocó la construcción de la red ferroviaria en México fue, sin duda alguna la autonomía que distinguió a la empresa Ferrocarriles Nacionales de México, tanto en el abastecimiento de sus propias materias primas, como en la producción de sus insumos básicos. Los ferrocarriles mexicanos lograron en algún tiempo no sólo comunicar al país entero, en una época en la que las distancias determinaban el desarrollo o estancamiento de algunas regiones del país, sino también la creación de una nueva fuerza y distribución del trabajo, como lo fue la manufactura de determinados bienes, o la capacidad para armar todo aquello que conformaba a la empresa misma, es decir, hubo tiempos en que para los ferrocarriles mexicanos no bastaba con "tener", sino también con "hacer".

Un ejemplo claro de esto es la colocación de las estructuras metálicas que conformaban el "casco" de los túneles, así como también la cimentación y asentamiento de las bases metálicas que sostenían a los majestuosos puentes ferroviarios de la red que aún hoy día pueden ser apreciados.

La imagen mental que tenemos de un puente es majestuosa y de trazos lineales; pensamos en su función y desarrollamos un marco teórico de la fuerza que debe mantener para sostener algo tan grande como lo es una máquina ferrocarrilera, pero, ¿alguna vez hemos siquiera imaginado cómo se colocaban sus estructuras básicas? O, mejor aún ¿quién o quiénes los colocaban?; la respuesta podría ser corta y a la vez extraña: un buzo, Respuesta que por cierto genera otra interrogante ¿un buzo en ferrocarriles? Entendamos pues el importante y pesado trabajo que ejecutaban estos singulares trabajadores en los ferrocarriles mexicanos sobre todo justo a la mitad de los tiempos en que se había construido parte de la red ferroviaria que cubrió el territorio del país.

La producción siderúrgica mexicana surgió gracias a los efectos de la inserción del país en la economía internacional.

"Desde 1903 Fundidora de Monterrey inició la fabricación de rieles, estructuras metálicas de diferente índole, incluyendo las de los puentes, que por cierto se ordenaban bajo diseño, y accesorios para abastecer tanto a los ferrocarriles como a las obras públicas y productores, siendo fundamental el estímulo ofrecido por las vías férreas: entre 1909 y 1912 cerca del 50 % al 60 % de su producción fue de rieles y accesorios. Gracias a esa dinámica dicha siderúrgica para fines del porfiriato operaba en forma eficiente de acuerdo con niveles internacionales y tenía capacidad como para cubrir buena parte del mercado mexicano e incluso exportar. Por ello los ferrocarriles Nacionales de México, entre 1910 y 1913 compraron del 49 % al 74 % de sus rieles y estructuras a Fundidora de Monterrey".

Es en este lapso cuando comienzan a ejecutarse los trabajos de colocación de cimientos y estructuras para los puentes ferroviarios, pero es hasta finales de la década de 1970 que continuaban efectuándose trabajos de inspección y mantenimiento a dichas estructuras. Es de imaginarse entonces, que la empresa ferrocarrilera se dio a la tarea de abastecerse del equipo necesario para que éstos trabajadores cumplieran su cometido, y contactaron entonces a la empresa United States Navy Diving Helmet de Estados Unidos, con el fin de mantener los trabajos de inspección y mantenimiento de dicha infraestructura al día.

No sabemos con precisión quiénes y cuántos fueron los buzos que trabajaron para Ferrocarriles Nacionales de México, pero en el Departamento de Bienes Muebles del Centro Nacional para la Preservación del Patrimonio Cultural Ferrocarrilero, denominado almacén, quedó la prueba del paso de tan peculiar oficio, pues contamos con un equipo de buzo casi completo, dentro las colecciones, el cual detallo a continuación:

  • 02 pares de zapatos de lona con base y punta de bronce y correas de piel con agujetas de lona
  • 01 par de zapatos “de casco” de plomo con cintos de lona
  • 02 escafandras de plomo con pecheras incrustadas y accesorios de bronce, éstas aún conservan el vidrio original en la mirilla
  • 01 escafandra de cobre
  • 01 pechera de cobre
  • 02 almohadillas para protección del pecho forradas en lona
  • 01 cinto o cinturón de piel con 10 pesillas de 250 gramos cada una en el ruedo
  • 01 cuerda de lona y algodón de 10 metros de largo aproximadamente
  • 01 lámpara de mano fabricada en bronce con cadena en el mismo material, sin foco interno, pero conserva también el vidrio original de la pantalla en la parte frontal
  • 01 visor en cobre
  • 01 caja de tornillos de usos múltiples
  • 01 juego de 6 llaves mecánicas
  • 01 medidor de kilogramos y centímetros con carátula de vidrio y fabricado en bronce
  • 01 caja metálica con forro de madera para accesorios.

Los bienes ingresaron al Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos, MNFM; ahora Centro Nacional para la Preservación del Patrimonio Cultural Ferrocarrilero, CNPPCF, gracias al Programa Nacional de Rescate del Patrimonio Artístico, Histórico y Cultural de los Ferrocarriles Nacionales de México, Pronare. Quedaron registrados con el número MNFM 2 CG 00015 B 21. Dicho equipo fue localizado en el campo de concentración de chatarra, en la localidad de Lechería, municipio de Tultitlán, en el estado de México; y es, sin duda alguna uno de los acervos más representativos de la riqueza que conforma la colección de la cultura ferrocarrilera.

La restauración de un plano histórico
Lucila Jiménez Salinas

La Subdirección de Conservación y Restauración del Centro Nacional para la Preservación del Patrimonio Cultural Ferrocarrilero tiene la importante misión de conservar y restaurar todos aquellos bienes históricos y artísticos que se resguardan y protegen dentro del museo, con el único compromiso de preservarlos y mostrarlos en el mejor estado de conservación posible; a fin de que la sociedad pueda conocerlos y valorarlos como testimonios tangibles de la historia del sistema ferroviario en México.
En el laboratorio de Conservación y Restauración se intervienen constantemente series de objetos y documentos de diversos tipos y materiales, tales como: herramientas e utensilios de trabajo en vías y talleres, equipos y muebles para oficinas y estaciones, libros, archivos, planos y fotografías y en general, toda una gama de bienes patrimoniales que se heredaron del transporte ferroviario en México, los cuales, por su valor histórico, tecnológico, social, artístico y cultural; han requerido, necesariamente de un cuidado metódico con bases científicas.
Aunado a esto se realizan informes de los procesos de conservación y restauración de las colecciones de bienes muebles y acervos documentales, para llevar un registro e inventario de cada una de las piezas ya trabajadas.
Cabe mencionar que algunos informes ya han sido publicados en los boletines informativos del Centro de Documentación e Investigación Ferroviarias.
En esta ocasión explicaré brevemente el proceso de restauración de un plano histórico que, junto con otros planos, fue rescatado en 1996, en una de las bodegas de los talleres de Orizaba, dentro del Programa Nacional de Rescate del Patrimonio Artístico, Histórico y Cultural de los Ferrocarriles Nacionales de México.
Esta importante colección del siglo XIX, formó parte de los proyectos arquitectónicos y de ingeniería realizados para la construcción de inmuebles e infraestructura por la incipiente Compañía del Ferrocarril Imperial Mexicano.
Este hallazgo, único y valioso en su género, enriqueció el bagaje cultural ferroviario, útil e indispensable para el quehacer histórico.



Descripción

El plano, con soporte de papel grueso tipo cartulina, muestra bellamente el diseño arquitectónico de las bodegas y talleres propuestos para la ciudad de Orizaba, destinados para el servicio del tráfico de trenes de carga y de máquinas del Ferrocarril Mexicano, aquel que uniría a la ciudad de México con el puerto de Veracruz.
En él pueden verse los bosquejos y dibujos con medidas a escala de las diferentes áreas y secciones del espacio físico para la conformación de la estación, talleres y bodegas. En ellos puede verse también el diseño de grandes edificaciones con techumbres a dos aguas, enormes ventanales a lo largo de todo el complejo, altas chimeneas, y el detalle en la nave principal de un rosetón con un reloj al centro. Está ricamente dibujado en acuarela con una variada gama de colores al pastel.
En ambos lados tiene sellos en tinta azul que quizá designaban el lugar en el que estuvieron almacenados, antes de ser abandonados: Rollo No. 6 Rak B
Tiene escrito en tinta negra las siguientes inscripciones: "Section through Erecting Shop" , "Section through Smiths Shop" , "Window opening for all Buildings except the station House. 132 W. I. Frames (glazed) required.
También se encuentra la siguiente anotación a lápiz, realizada posteriormente a la elaboración del plano: "Orizaba 30 nov. 1871. This tracing A.I. along with A2 and A3 show it new Roofing sequence for Orizaba station. Also the size of the window frames. A list of the machines...for its station..."
Consultando en libros referentes a la línea del Ferrocarril Mexicano encontré el siguiente párrafo sobre la estación de Orizaba ya construida:

La Estación de Orizaba, que fue abierta al tráfico de trenes de carga y de máquinas el 5 de Septiembre de 1872, es de madera con armadura también de madera, y la forman dos cuerpos de habitación de ladrillo, unidos por un colgadizo de fierro galvanizado sobre columnas de madera. Al frente de la estación se encuentran los depósitos de útiles, los talleres de reposición, la fragua, y cuantas máquinas se necesitan en este depósito central, movidas por una caldera de vapor.
La armadura del edificio tiene tres naves, de las cuales la del centro mide una latitud de 15 metros. Anexo está también el depósito de coches y máquinas en uso. Junto á la estación se encuentran el depósito de carga, una pieza para el correo y un restaurant para los pasajeros.



Estado de Conservación

El documento histórico se encontraba en un buen estado de conservación, a pesar del lugar donde se localizó, en una bodega con inadecuadas y malas condiciones de almacenaje, humedad, temperatura y, sobre todo por el abandono humano.
El plano presentaba mugre y polvo en general; escasas deyecciones de insectos en ambos lados; en la parte central del plano hubo un doblez muy marcado en dirección vertical que provocó una gran rotura, dividiendo al plano en dos partes.
En la periferia, contornos y esquinas aparecían pequeñas roturas y faltantes del soporte, y al reverso podían verse, marcadas con suciedad, huellas dactilares en los cantos del plano.
En la zona central del plano, donde se juntaba el dibujo y la gran rotura, el color de las acuarelas se notaba ligeramente empalidecido.
De esta manera, por las condiciones que presentaba el documento, se determinó aplicar la mínima intervención, que se limitó a lo estrictamente necesario, puesto que un tratamiento demasiado profundo y agresivo podía dañar la integridad del documento.

Proceso de restauración del plano

Es imprescindible realizar un estudio previo y detallado de la pieza a intervenir. El conocimiento de sus características históricas y materiales es fundamental para llevar a cabo una restauración con bases científicas, técnicas y metodológicas en vías de proponer una intervención adecuada; y así evitar caer en falsos históricos.
La protección y el cuidado que se proporciona a las colecciones son actividades que se realizan de manera consciente, y siempre respetando el carácter histórico, artístico y estético de cada uno de los bienes. Es por eso, que cada huella, cada signo, cada vestigio que el objeto o documento vaya aportando conforme se vaya restaurando nos revelará detalles y situaciones únicas para el conocimiento de la historia del documento, y por ende de la historia misma.
En cuanto al proceso de restauración del documento, se hizo lo siguiente: en primer lugar se realizó un levantamiento fotográfico del plano y se elaboró una ficha técnica de los datos de identificación y del estado de conservación, que siempre servirán de apoyo e información para el restaurador.
Después se efectuó una limpieza mecánica con polvo de goma de migajón por ambos lados del plano, utilizando una brocha de pelos suaves. Con goma compacta se limpiaron localmente las zonas donde la mugre había penetrado por los dobleces marcados. Con bisturí se eliminaron las deyecciones. Se le realizó una prueba de acidez (pH) al soporte y después se realizaron las uniones de roturas con papel libre de ácido y adhesivo reversible. Se colocó una banda de papel japonés de dos centímetros de ancho en el centro del plano, con el fin de reforzarlo y unirlo nuevamente. También se colocaron pequeños injertos de papel semejante al original en las zonas donde había pérdida de soporte.
En los dibujos donde hubo roturas y desgastes a causa de los dobleces se reintegró color con acuarela.
Para el proceso de alisamiento del plano, éste se colocó entre láminas de papel secante humedecidos ligeramente y se le colocó bajo peso. Las láminas de papel se combinaban y cambiaban periódicamente para lograr la eliminación de los dobleces, pliegues y arrugas.
Finalmente se elaboró una guarda de protección con materiales de calidad de archivo para ingresarlo a la Planoteca del Centro de Documentación e Investigación Ferroviaria.
El laboratorio de Conservación y Restauración del Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos cuenta con un personal especializado y eficiente, consciente de la necesidad de salvaguardar el patrimonio cultural ferroviario. Para ello constantemente se recibe una capacitación especializada e interdisciplinaria de los conocimientos técnicos, científicos e históricos, a fin de que las intervenciones que se realizan sean siempre serias y adecuadas en beneficio y permanencia de nuestro patrimonio.
Los trabajos que se desarrollan en este laboratorio, son vitales para poder difundir e interpretar los conocimientos y significados que aporta cada una de las piezas históricas, las cuales mantienen viva parte de nuestra historia e identidad cultural.



Ficha técnica Título:"Imperial Mexican Railway. Workshop at Orizaba" Fecha: C.a. 1865 – 1866 Sin autor Medidas: 60 x 128 cm Escala: 1 inch = 8 feet Sección: Talleres

El Peón de vía
Fernando P. Torroella

Ni los rayos del sol, ni el cierzo helado
ni del tiempo lluvioso la inclemencia,
ni de febrero el aire huracanado,
doblegan su jobítica paciencia.

Con su trabajo rudo resignado,
colabora, en su medio, con la ciencia,
pues el camino siempre nivelado
conserva con su práctica eficiencia.

Ajusta el cambio, aprieta la planchuela.
calza el durmiente, el terraplén nivela,
cuanto defecto encuentra, lo remedia.

Y en guardián de mil vidas convertido,
bien puede ser, por el menor descuido,
El inconsciente autor de una tragedia.

Tomado de la revista Ferronales. Septiembre 1944.

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