El Programa de Vías Verdes, que ha sido puesto en marcha en diversos
países de Europa y América Latina, propone la reutilización
y conservación del patrimonio cultural ferroviario en desuso,
particularmente de las antiguas vías del tren, para convertirlas
en caminos destinados al transporte no motorizado, ideales para el
tránsito rural y peatonal, la promoción del turismo
ecológico y cultural, la práctica de diversas modalidades
deportivas, así como la recreación del público
en general y de las personas con capacidades diferentes, todo ello
desde un enfoque de desarrollo, sustentabilidad y salud.
En México existen nueve mil kilómetros de vías en
desuso que corresponden a líneas desactivadas, ferrocarriles
antiguos y trazos rectificados, Estos tramos, al igual que las construcciones
ferroviarias que los complementan, tales como estaciones, puentes
y túneles, son ideales para integrarse al modelo de vías
verdes, ya sea por su ubicación geográfica o por el
interés histórico que representan.
En el contexto anterior, destacan iniciativas como La Vía Verde
de Tulancingo, que ganó el premio Habitat 2007; el Plan Maestro
que pondrá en macha el gobierno del estado de Jalisco para
la recuperación de tres líneas férreas, mismas
que suman en su totalidad 123 kilómetros. Estas líneas
son: Ocotlán- Atotonilco, Empalme-Orendáin y La Vega
Etzatlán. Asimismo, como proyecto de vía verde urbana,
destaca la ciclopista de la ciudad de México.
Otras rutas férreas que están en proceso de reconversión
a vías verdes son: la Barranca del Metlac y Atoyac, en Veracruz,
así como El Cañón de La Mano, en Guerreo.