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  Silbatos
 
  Vapor en Colombia.
Texto y fotos: Carlos Teixidor Cadenas

Agradable sorpresa ha sido encontrar en Colombia un ferrocarril turístico a todo vapor. Los sábados, domingos y días festivos circula el tren turístico de la Sabana de Bogotá, que recorre 53 kilómetros entre Bogotá y Zipaquirá, por verdes campos, a 2.600 metros de altitud.

La compañía privada que explota el ferrocarril dispone de cuatro locomotoras de vapor, en perfecto orden de marcha. Las cuatro fueron fabricadas por Baldwin, en Filadelfia, en el año 1947. Tres de ellas son Mikados, de rodaje 2-8-2 (tipo “1-4-1” en terminología española, contando el número de ejes, y no todas las ruedas). Consumen carbón, aunque hace tiempo eran máquinas de fuel-oil, pero fueron acertadamente transformadas.

El viaje comienza en la estación de la Sabana, en Bogotá, a las 8:30 de la mañana. Si llegamos media hora antes podremos admirar y fotografiar numerosas locomotoras de vapor, fuera de servicio, estacionadas a la intemperie, aunque dentro del recinto vallado de la estación. Entre esas máquinas encontramos las números 44 (Baldwin, 60.008, de 1927), 48, 109 y 114 (Baldwin, 71.973, de 1944), pero también una máquina alemana (Schwartzkopff, de Berlín) y una grúa móvil de vapor, de caldera vertical, con un letrero actual que la identifica como “Thomas Smith & Sons”, de 1905.


Vista lateral de la locomotora 85, una de las Baldwin del año 1947.
Locomotora 85, del tren turístico de la Sabana. Estación La Caro, línea de Bogotá a Zipaquirá (Colombia).
Imágenes tomadas el domingo 11 de mayo de 2003, Carlos Teixidor Cadenas


En la cafetería de la estación hay una colección de numerosas piezas ferroviarias, como si fuese un museo. Abundan las placas de locomotoras, que son los “trofeos” más codiciados, pero también hay campanas, gatos, una báscula, teléfonos, fotografías y otros objetos. Sin embargo, debemos estar muy atentos a la hora de salida, porque el tren parte puntualmente.

Nos acomodamos en el coche en asiento designado, que figura en el billete (o tiquete como lo llaman allí). La locomotora arrastra 13 coches, identificados alfabéticamente por una letra mayúscula que va de la “A” a la “M”. Esos coches de viajeros tienen cerca de cincuenta años y son muy confortables. Algunos fueron fabricados en Suecia por la A.S.J., de Linköping, en el año 1958. Sentados, y con las ventanillas abiertas, vamos a disfrutar de la salida, tras los correspondientes pitidos.

Después de quince kilómetros, el tren efectúa una primera parada de diez minutos, en la estación de Usaquén, que todavía forma parte de la ciudad de Bogotá. Aquí suben algunos pasajeros y es el momento para bajarse del tren y fotografiar la locomotora y la estación. En un letrero figuran los siguientes datos: “Altura 2.590 m” y “Temperatura 14 ºC”. Hay que tener en cuenta que no estamos en el Caribe, sino a una altitud considerable. Uno de los lemas turísticos de Bogotá se refiere a su situación: “2.600 metros más cerca de las estrellas”.

La segunda parada es en La Caro, casi una hora después. Es una parada técnica, para abastecer de agua a la locomotora. Es una de las mejores oportunidades para tomar buenas fotografías, si el tiempo lo permite. Además, fácilmente se puede entablar conversación con otros pasajeros, que casi todos son del país. La gente de Colombia es amable.

A las tres horas de iniciado el viaje llegamos a Zipaquirá, población situada en el final actual de la línea. Aquí se presentan varias opciones y por eso es conveniente repetir el viaje otro día. Podemos abandonar temporalmente el tren y visitar la famosa Catedral de Sal, situada en las profundidades de una mina, o callejear por la colonial y republicana Zipaquirá, o quizá permanecer junto al tren y ver las maniobras de inversión de la marcha de la locomotora es otra gran oportunidad para realizar fotografías. También se puede retroceder hasta Cajicá para almorzar. Cualquiera que sea la opción elegida, hay que tener en cuenta que el tren inicia el regreso desde Cajicá a las 15:15 horas en punto.


1. Revisando la locomotora 75.
2. En la cabina de conducción, esperando la salida.


Se debe ser prudente y cumplir con todas las normas de seguridad. La empresa Turistren solicita: “No sacar la cabeza por las ventanas. No viajar en las plataformas de acceso a los coches. No permitir el paso de niños entre coches. Y no viajar sostenido en las escalerillas o subido en los techos de los coches”. También en el tiquete está impreso lo siguiente: “Turistren no responde por accidentes ocurridos a pasajeros a causa del consumo de alcohol o estimulantes prohibidos”.

Locomotoras en Servicio

Como “Turistren” dispone de cuatro locomotoras de vapor en servicio, existe el aliciente de que cada día podemos contar con una locomotora distinta. Eso sí, como ya se ha señalado al principio, todas son Baldwin, del año 1947.


Locomotora 75, en la estación de Usaquén.
Imagen tomada el sábado 10 de mayo de 2003, Carlos Teixidor


La locomotora número 75 es de rodaje 2-8-2 (es decir, Mikado). Al igual que todas las demás locomotoras y material rodante, es de ancho de vía –o trocha- de 914 milímetros (o una yarda). Pesa aproximadamente sesenta toneladas y es de 26, 300 libras de tracción. En las placas laterales de fabricación se indica: “BLW. The Baldwin Locomotive Works. 73059. Phila., U.S.A. May.-1947”. Y en la lista de fábrica de Baldwin (documento mecanografiado) coincide la numeración (73059, nº 75 para el Ferrocarril de Antioquia). Fue incorporada a la empresa estatal Ferrocarriles Nacionales de Colombia, hasta que fue suspendida para el servicio y liquidada.


1. Repostando agua, en Zipaquirá.
2. Areneros, campana y domo con válvulas de seguridad y silbato.


La locomotora número 85 también es de rodaje 2-8-2. Teóricamente es idéntica a la número 75, por pertenecer a la misma serie de fabricación, pero tiene detalles diferentes. Se distingue perfectamente porque en el testero vemos un depósito cilíndrico, además de otros elementos modificados durante su explotación. Su número de fábrica, según placa, es el 73057, de abril de 1947. Es de la misma serie encargada por el F. C. de Antioquia, en 1946, y quizás su número 73. El número 85 corresponde a su posterior matrícula en Ferrocarriles Nacionales de Colombia (FCN), a partir de 1962.

La locomotora número 72 es otra Mikado (y con esta ya van tres). Virtualmente idéntica a la 75. También se reparó y transformó para consumir carbón. Previamente, hace seis años, también fueron modificadas sus hermanas gemelas (75 y 85), pues anteriormente eran operadas por fuel-oil. Parece ser que el carbón es más barato, pero además es más estético y ecológico (frente al repugnante fuel-oil). Su número de fábrica es el 73056, matrícula 72 del Ferrocarril de Antioquia.

La locomotora número 76 ya es diferente, por ser de rodaje 4-8-0, el tipo de “locomotora estándar colombiana”. Su número de fábrica es el 73095, y fue encargada en 1946 por el Ferrocarril de Ambalema-Ibagué, que tenía prevista su matriculación con el número 10, según datos recogidos en la lista de fábrica de Baldwin. En 1953 esa línea entró a formar parte de los Ferrocarriles Nacionales.

[Texto modificado en 2008 por Carlos Teixidor Cadenas, a partir de su artículo de igual título publicado en la revista Hobbytren, núm. 123, de enero de 2004, editada en Barcelona, España].

Información suplementaria en las siguientes páginas de Internet:

www.turistren.com.co

www.hobbytren.es

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